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Celebración de Victoria

Por: Lillian Ramos-Galarza / Capellana/ 2/Dic/2025

Hanukkah (Jánuca), significa dedicación. Esta celebridad al igual que la de Purim (Ester), no son parte de las convocatorias (fiestas) señaladas por el Eterno. Sin embargo son celebradas en sus fechas establecidas recordando las Victorias del pueblo sobre sus enemigos. Siempre el pueblo del Eterno ha tenido enemigos, es importante entender que todo es cíclico, “Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay nada nuevo bajo el sol”, en una version moderna dice:, “Lo que antes sucedió, vuelve a suceder; lo que antes se hizo, vuelve a hacerse. ¡En esta vida no hay nada nuevo”, Eclesiastés 1:9.

Hubo un tiempo de combate, cuando los griegos (ejército de Antioco 1V Epifanes), entraron saqueando a Jerusalem, asesinando a mujeres, niños y familias enteras. Pretendían establecer su doctrina contraria, obligándoles a desobedecer, quemando rollos de las escrituras. Profanaron el Templo y sacrificaron cerdo en el altar. Toda esta historia se encuentra en el libro de los Macabeos 1 y 2. Este libro es de historia al igual que muchos otros que estuvieron en un momento dado en el CANON Bíblico y luego fueron seleccionados para que no fueran parte del CANON, otras corrientes religiosas continuaron añadiéndolos como parte de su CANON Bíblico.

Estos libros llamados apócrifos, también se les conocen como deuterocanónicos. Desde siglos hasta el presente se demonizan estos libros, sin embargo en ellos encontramos riquezas en la historia la cual hace llenar algunos espacios en blanco o comprender algunos eventos bíblicos. Además se corrobora su veracidad por la congruencia con las escrituras bíblicas.

Un ejemplo de esto es cuando leemos en el libro de Juan, cuando el Mesías se encontraba en el pórtico de Salomón en la fiesta de la Dedicación. Aquí no nos ofrece más información al respecto, pero cuando conocemos la historia que no se encuentra en la biblia, entendemos porqué era invierno, porqué se refiere en plural, esos días se celebraba y porqué le llamaban la fiesta de la Dedicación. “Por esos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno y Jesús andaba en el Templo por el Pórtico de Salomón”, Juan 10:22-23.

Esta celebración de la Dedicación en hebreo Hanukkah (Jánuca), es celebrada desde siglos, aún nuestro Salvador se encontraba en la localidad de la celebración. Hoy día esta fiesta tiene muchas añadiduras, inclusive como es para tiempo de invierno, la han convertido como una fiesta navideña cuando NO LO ES y no tiene ninguna relación con la VICTORIA contra los helenos. Otras de las añadiduras que convirtieron en tradición, son los regalos, las frituras, las monedas (gelt) de chocolate, el trompo de cuatro caras (dreidel) y la “Hanukiya”.

La añadidura sobre las frituras y la Hanukiya, se basa en el milagro del aceite que hubo mientras limpiaban el Templo. Esta referencia no la encontramos en los libros de los Macabeos, sólo está escrito en el Talmud. La Hanukiya es como una Menorah (Candelabro) pero con ochos brazos y la del centro que la llaman shamash, convirtiéndola en nueve batazos. Podría darse el caso del milagro del aceite, pero el invento de hacer una Hanukiya para encender cada día una lámpara, SÓLO ES TRADICIÓN.

La Menorah (Candelabro) son los siete Espíritu del Eterno (Isaías 11:1-2), (Apoc 1:4), (Apoc 4:5). La Menorah representa al mismo Mesías lo cual es asunto sublime, santo y por lo tanto divino, como para formar una alteración (Hanukiya) en representación de un milagro. Cabe mencionar que la celebridad de la Dedicación, era por una semana, la dedicación del primer Templo por Salomón celebraron por una semana (2 Crónicas 7:8). El libro de Macabeo también menciona que celebraron por una semana por los días que no pudieron celebrar los Tabernaculos (Sukot), “Hacía poco tiempo que habían celebrado la fiesta de las enramadas escondidos en las montañas y en las cuevas, como si fueran animales salvajes. Por eso, para celebrar la purificación del templo, durante ocho días hicieron una fiesta muy parecida, en la que todos llevaban en las manos hojas de palmera y ramas verdes”, 2 Macabeos 10:6-8.

Celebrar esta Victoria, es recordar “la abominación desoladora” por la profanación y abandono del Templo, descrito originalmente en el libro de Daniel. Este término (la abominación desoladora), se asocia con el período macabeo cuando los helenos hicieron sacrificios paganos, pero también se considera que hay un cumplimiento futuro y profético, ligado con el Anti-Mesías.

Esta fiesta tiene doble mirada, la Victoria que el Eterno le ha dado a su pueblo y la que tenemos a través del Madero, finalizando con los cumplimientos proféticos cuando estemos con Él por SIEMPRE,

Tiempo de celebrar VICTORIA.