Uncategorized

¿Aún hay Profetas?

1 Corintios 12

El don de profecía, es el recibir e impartir mensajes de Dios, ya sea a través de la revelación divina espontánea para edificación, exhortación y consuelo, o proclamar la verdad de las Escrituras. La Biblia menciona varios profetas que no escribieron sus propios libros, como Elías, Eliseo, Natán, Gad, y Juan el inmersor.

También la Biblia menciona a mujeres profetas como lo fue, Miriam (Maria), la hermana de Aarón y Moisés, Hulda y Débora. Hay quienes afirman que el don de profecías terminó basados en el texto “la ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces se predica las Buenas del Reino y todos se esfuerzan para entrar”, Lucas 16:16. Sin embargo termina diciendo que es más fácil que los cielos y la tierra desaparezcan antes de que sea invalidada alguna parte pequeña de la ley.

Nuestro Salvador el Gran Maestro, enseñaba por medios de parábolas y metáforas, muchos incluyendo sus discípulos no le entendían. La fuerza para entrar al Reino, se refería a la lucha contra Roma para instituir el Reino de Dios, para ese tiempo el Templo estaba sobornado. Por tal motivo Juan sale al desierto a proclamar. Juan por orden levítica, sucesor de su padre Zacarías, le pertenecía estar llevando a cabo los turnos ordenados al sacerdocio. Juan profetizó (anunció) sobre el Mesías, no por eso el don profético tuvo caducidad.

Hechos 21:8-11, narra que Felipe ayudante de Pablo tenía cuatro hijas que profetizaban, además menciona que llegó a ellos estando en casa de Felipe, un profeta llamado Agabo el cual haciendo un acto profético con el cinto de Pablo también profetizó. Los cinco ministerios (Efesios 4:11) incluye el de profeta, los mismos son para la edificación del cuerpo del Mesías.

El don de profeta ha sido muy abusado por falta de conocimiento, atrevimiento y falta de temor al Eterno. El don de profeta es muy confundido con otros dones. El profeta puede operar en los dones proféticos, como el don de ciencia, don de discernimiento de espíritus y don de sabiduría, sin embargo los que operan en estos dones proféticos no necesariamente es profeta.

Algunas de las señales que vemos en estos dones proféticos, también en el de profeta, es el temperamento de la persona. Una características es ser analítico, perfeccionista y sensible, también son propensas a la tristeza, la apatía y la dificultad para tomar decisiones debido a la preocupación y el perfeccionismo. Cuando tienen un sueño, una visión o una impresión, se impactan pero es algo que con el tiempo se controlan.

Como se recibe mucho del ámbito espiritual las emociones parecen un caos, hoy le vemos reír y mañana llorando. Aparecen momentos de exageración , así como Elias dijo que sólo el había quedado como profeta y se fijó solamente en los 450 hombres de Baal (1 Reyes 18:19). Son pocos comprendidos porque lo que ellos ven otros no ven, lo que sienten otros no entienden y peor aún, llevan cosas en su corazón sin poderlo compartir hasta el momento dado, esto según van madurando en el don.

Lamentablemente los que lleva estos dones tienden a tener un sentido de superioridad espiritual, porque continuamente están recibiendo del Eterno, piensan están más cerca a lo espiritual y por tal razón son personas muy quebrantadas, es la manera de mantenerse en humildad.


El profeta es una persona madura espiritualmente, procesada, tiene frutos y conocimiento bíblico. Hoy día todos quieren ser profeta, cuando hablas con los que dicen ser profeta, muchas veces te das cuenta que no conocen la palabra y solo hablan por emoción. El profeta hace llegar los corazones al Camino, está alineado a los tiempos del Eterno y busca agradarle guardando sus mandamientos. El profeta, advierte, amonesta, anuncia (proclama) su Palabra.

Hoy vemos creyentes buscando a los profetas como un tipo de consulta con adivinos, cosa que el Padre aborrece. En el tiempo de la antigüedad bíblica se consultaba a los profetas para entender la voluntad de Dios, lo que incluía recibir mensajes sobre situaciones, advertencias, guía futura y juicios, no era para intereses personales.

El Padre Eterno, habla, por muchas maneras, la mejor es su Palabra, pero también por medios de sus dones bien administrados manifiesta su misericordia en mostrar para preparar, consolar y hacer que vuelvan a Él.

“¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta Palabra, es porque no les ha amanecido”, Isaías 8:20

2 comments ¿Aún hay Profetas?

Marta says:

Y ciertamente tú eres maestra. El Eterno te bendiga y puedas continuar ejercitando tan hermoso ministerio. ¡Amén!

Lillian says:

Amén! Doy gracias al Eterno por bendecirme y por tus palabras de ánimo!

Comments are closed.