
Por: Lillian Ramos-Galarza /Capellana/ 1-21-26
Cuando un alma tiene un don o dones, los cuales son necesarios para los diferentes llamados, no se necesita de promociones ni de exhibiciones.
Según la Palabra existen diferentes dones para provecho mutuo. Algunos les entregó dones (regalo especial otorgado por medio del Santo Espíritu), para ser usados en su reino. Entre estos dones otorgados por Él son: palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, sanidades, operaciones milagrosas, profecía, discernimiento de espíritus, distintas lenguas, interpretación de lenguas, (1 Corintios 12:8-10)
Además el Señor, a unos puso en la congregación primero como apóstoles, luego profeta, maestros, poderes milagrosos, sanidades, capacidades para ayudar y administrar, (1 Cor 12:28).
En los días presentes vemos como muchos desean ser profetas y salmistas, sólo en busca de fama. Según el apóstol Pablo en esta misma carta, recomienda el procurar los dones. El tener algunos dones o procurarlos no es con el propósito de ser resaltados ni tener agendas personales para desear ser vistos.
Cuando sabemos quienes somos en el reino del Padre y entender que ningún miembro en el cuerpo en el Mesías es mejor o mayor que nadie, hace echar a un lado la promoción de nuestros dones y dejar el soñar en ser colocados en los soñados escenarios .
El que toca instrumentos, no se promueve como músico, porque denota que es músico. Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí vio a sus hijos con buena apariencia como para ser rey, sin embargo allí recibió en su espíritu que no se fijara en apariencias ni lo alto de su estatura, pues el Señor ve no como el hombre. El hombre ve la apariencia y el Señor mira el corazón. Allí fue escogido al que menos imaginaron, (1Samuel 16).
José, tenía sueños que simplemente lo dejaba saber, sin la intension de lastimar, sin embargo fueron sus hermanos con su odio que sin imaginar lo promovieron para ser uno grande en Egipto y luego ser el que le proveyó alimentos para que no murieran de hambre.
El querer ser como tal o cual persona por su plataforma ministerial, buscar reconocimientos, elogios y seguidores deja ver la ausencia y lejanía del Espíritu de Santidad. Cuando Yeshua (Jesús) preguntó ¿quien creen ustedes quien soy? Pedro respondió: eres el Ungido el Hijo del Dios Viviente, (Mateo 16:15-23), eso no se lo reveló hombre alguno a Pedro, sólo por el Espíritu del Padre, porque El no se promovía.
Si cada uno cargamos dones, recordemos que es para edificación mutua entre los hermanos, para servirnos los unos a los otros como bueno administradores de la multiforme gracia del Señor. También mantengamos presente que rendiremos cuenta al que los otorga. Ni aún nuestro Señor estuvo exhibiendo ni promoviendo su ministerio de Maestro, Profeta, Pastor de Ovejas, Apóstol, no pedía anunciaran sus Milagros y Sanidades, en adición les modeló a sus discípulos el Evangelizar.
No procuremos escenarios, El Eterno es quien da a cada cual, es quien respalda, promueve y también elimina como lo hizo con Saúl, porque apartados en el secreto hay muchos como David.
