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Prueba o Castigo

Por: Lillian Ramos-Galarza / BSN, Cap, D.Min.

29 julio 2026

El personaje más destacado en las escrituras respecto a las pruebas o aflicciones es Job, sin embargo, podemos encontrar otras historias que relata sobre las dificultades. Una prueba significa probar, examinar o levantar una señal para mostrar lo que hay dentro del corazón humano con la finalidad de refinar la fe, corregir y revelar el corazón, además ayuda al creyente a crecer en carácter y perseverancia.

Cuando un creyente pasa por alguna prueba, aun en el tiempo actual se visualiza como que está siendo castigado. Lamentablemente se piensa que las pruebas son un castigo y en el peor de los casos se juzga o llegan a conclusiones sobre su condición espiritual. Como mencioné anteriormente, además de Job, hay otros relatos donde encontramos quienes pasaron también pruebas o aflicciones. Al hablar sobre José (hijo de Jacob y Raquel), podríamos mencionar varios sucesos de sus pruebas. José experimento uno de los sentimientos más doloroso y oscuro. Además de recibir constantes burlas y críticas por sus hermanos fue rechazado, intentaron asesinarlo y fue vendido por ellos. Luego de una traición familiar, sufre el duelo migratorio, tuvo una falsa acusación por la esposa de Potifar y estuvo en el olvido por el copero del faraón.

Estas pruebas que vivió José fueron necesarias para formar un carácter donde se requería en el liderazgo como gobernador de Egipto, convirtiéndose en la segunda autoridad, cumpliéndose el propósito divino en su vida para luego salvar a sus hermanos quienes los habían traicionado. Esto no significa que todas las pruebas vienen para que seamos colocados en posiciones como la de José, cada cual tiene su propósito especifico, pero hay una misión que abarca a todos los creyentes y es ser maduros espirituales para proyectar el carácter del Padre Eterno y anunciar su salvación.

Por otro lado, vemos personajes que pasaron pruebas o dificultades como resultados de sus malas decisiones. Tras el pecado de David con Betsabé y la muerte de Urias, el profeta Natán le advirtió que el hijo enfermaría gravemente como obsecuencia de sus actos. El rey David ayuno, lloró y pasó las noches acostados en el suelo rogando por la vida de su hijo enfermo que a pesar de su ruego el niño murió (2 Samuel 12).

A causa de la caída del hombre vino la enfermedad y la muerte (Romanos 12:5). Nadie está exento de pasar por los procesos biológicos de las enfermedades y nadie se escapa de la muerte con el pasar del tiempo, entendiendo que los días de cada ser están en las manos de nuestro Creador, Él es quien dispone de la vida y de la muerte. Asi que, de modo general la muerte y la enfermedad no son castigo, sabemos que hay consecuencias por los malos hábitos y por conductas inapropiadas.

Por último, vemos en Miriam (Maria) la hermana de Moisés y Aarón, cuando le vino la lepra por hablar mal de la esposa de Moisés, a causa de esto tuvieron que esperar una semana por su aislamiento para continuar su marcha atrasando a todos en su paso (consecuencias y corrección). No siempre que veamos algin creyente pasando alguna prueba es un castigo o llevando los resultados de algo. Lo importante es aprender en cada prueba, que podamos ser refinados como el oro cuando pasa por el fuego eliminando las impurezas para lograr una fe genuina y fuerte. «Cuando pase por las aguas Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegará Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti», (Isaias 43:2).

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