Uncategorized

No temas

Por: Lillian Ramos-Galarza / BSN, Cap, D.Min.

30 julio 2026

El Salmo 23 es uno de los más preferidos, memorizado y leído en ceremonia de duelo. fue escrito por el rey David. La palabra hebrea (Mizmor), significa salmo o melodía, por tal razon le llaman Mizmor leDavid (Salmo de David) y se usa al comienzo de 57 salmos como el término técnico (Mizmor) en los títulos de ellos, para indicar que se trata de un canto sagrado acompañado por instrumentos de cuerdas.

David fue pastor de ovejas en su juventud y conocía muy bien referente a la labor de un pastor y al trato de las ovejas. David en el Salmo 23 hace mención de dos herramientas indispensables para el pastoreo, la vara y el cayado. Aunque parece ser iguales ambos utensilios son distintos y cada uno tiene un uso en particular. La vara era un garrote corto y grueso que el pastor llevaba en el cinto (cinta o banda en la cintura) y era utilizado como arma de defensa para ahuyentar a los depredadores, para contarlas y para diciplinar o corregir a las ovejas que se descarriaban apartándolas del peligro sin golpearlas.

El cayado es el típico baston largo, su tamaño es más alto que la estatura del pastor que terminaba con una curva (gancho). Su uso es para atraer hacia el pastor las ovejas más vulnerables al peligro, para levantarlas cuando se caen sin lastimarlas y para el rescate de una oveja cuando ha caído en un pozo hondo, agarrándola por el cuello con el gancho.

Este salmo poético de manera metafórica (comparativa), David como pastor de ovejas fue inspirado para mostrar el amor y la protección de nuestro Padre Eterno con todos sus hijos, así como la de un pastor hacia sus ovejas. Ante este mundo que convulsa, amenazas de una economía que desfallece, familias en enemistad, matrimonios de años viéndolos romper, enfermedades, terremotos, asesinatos, gobiernos corruptos, etc., podemos afianzarnos en la esperanza que EL Buen Pastor nunca nos dejará. Como ovejas de su prado, NADA nos faltará, pues Él nos conduce a praderas verdes para que descansemos, nos brinda agua de su manantial, porque Él es el agua que salta para vida eterna, (Juan 4:14).

A través de su Palabra caminamos por senderos de justicia, porque su Nombre es autoridad. Aunque estemos desfallecidos del alma o desfallecidos físicamente y sintamos que la oscuridad nos arropa, no temeremos mal alguno porque Él está con nosotros. Somos llenos de su aceite hasta que nuestras almas sean llenas, estamos seguros de su pastoreo porque con su vara y cayado nos cuida, protege, tenemos profunda confianza, paz y consuelo ante las dificultades de la vida. No es lo mismo pasar por tribulaciones como ovejas desamparadas que no tiene pastor, a tener amparo, tranquilidad y alivio con nuestro Amado, Rey y Salvador, Yeshua (Jesus), nuestro Mesias.

David culmina el salmo 23, anhelando estar morando en la casa de nuestro Padre Eterno por largos días. El significado de «Casa» no se basaba necesariamente en un edificio, pues para ese tiempo aun el Templo de Jerusalem no existía, se refería al Tabernáculo (la tienda de reunion), sabiendo que era el lugar sagrado donde experimentaba la presencia y santidad del Altísimo. Para David realmente el morar en la «Casa» significaba su profundo deseo de vivir permanentemente en la presencia del Eterno, sintiéndose seguro, amado y en paz. Dejémonos pastorear por nuestro BUEN PASTOR, así el bien y la misericordia nos sigan todos los días de nuestra existencia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *